Cuarto de ICCP
Asignatura: Sistemas de Transporte. Salida del examen final
Aclararé que este ha sido uno de los peores años de mi vida. El peor. Asignaturas, profesores…se ha juntado todo. Incluidos cuatro exámenes en cuatro días. Cuarto de carrera. Brillante. Y entonces hoy, dando por perdidos ya dos de esos cuatro, he entregado un tercero en blanco por primera vez en mi vida y me he arrastrado fuera pestañeando ante un sol desconocido…cuando he visto no uno sino dos, dos pollos de picaza que habían caído del los nidos que hay en los árboles que rodean la politécnica.
Aclararé varias cosas para poneros en situación:
• Los pájaros no me apasionan. Tienen pico. Pican.
• Las picazas (urracas) me apasionan muy poco dentro del conjunto pájaro. Pero se emparejan fielmente y solo tienen un pollo a la vez al que cuidan los dos padres.
• Nunca, NUNCA he cogido un pájaro. Siempre que hemos rescatado un pollo he tenido un adulto responsable (madre, tía, novio) para echarle mano.
Total que allí me veo en la tesitura de condenarlos a una muerte segura o armarme de valor y echarles mano. Diviso a una amiga cuya ayuda requiero. Error. Bueno, me deja su cazadora para usarla como lazo (gracias) pero en vez de ayudar a arrinconarlos cada vez que el pollo la mira, ella grita y huye.
Como consecuencia me paso media hora persiguiendo dos pollos enfadados a pleno sol y con los padres piando desesperadamente desde arriba.
El director de la politécnica me ve y me mira inexpresivo para después desaparecer como que no me conoce (me dio clase).
El de economía de segundo me dedica una sonrisa a medio camino entre la guasa y el ánimo.
Él de física de primero opta por reconocerme y mirar el pollo que estrujo entre las manos. Y reírse. Al menos me dirige la palabra, bien!.
El caso es que cuando he logrado devolvérselos a los padres me he dado cuenta de que no solo los he perseguido por el patio al que da la biblioteca si no que los he placado contra la cristalera de salida de las aulas donde había bastante, BASTANTE gente.
He preferido desaparecer deprisa. Menos mal que ya no hay clase.